qué hermosa y vacía libertad
al pensar y darme cuenta
de que no te quiero tanto como pensaba,
de que no me importás tanto como pensaba,
de que no te extraño tanto como pensaba,
de que no te necesito tanto como pensaba.
El problema es que las cosas eran monótonas,
al punto de que cualquier estrella aparenta ser el sol.
Y cuando la monotonía rige la vida,
no hay realidad a la que aferrarse.
Ahora qué horrenda sensación,
qué fea y agobiante prisión,
al pensar y darme cuenta
de que no me querés tanto como pensaba,
de que no te importo tanto como pensaba,
de que no me extrañás tanto como pensaba,
de que no me necesitás tanto como pensaba.
El problema es que las cosas siguen monótonas
pero aquella estrella que se creía el sol
dejo en evidencia su propia insignificancia.
No hay comentarios :
Publicar un comentario