No sos vos el que me hace mal,
yo misma me hago daño.
Los problemas están en mi cabeza,
siempre lo estuvieron
y siempre van a estar ahí.
Sos una distracción a mis tormentos personales.
Las manos me tiemblan y me transpiran.
Los músculos me duelen.
La cabeza pesa mil toneladas
para intentar distraerme de vos, distracción de mis sentidos, distracción de mí misma.
A veces me pregunto qué habría pasado de ser distintas las cosas.
Yo no hubiese cambiado.
Yo no cambié en realidad.
El envase es diferente, el producto es el mismo.
Tu envase cambió apenas,
pero al agua que contenía
le echaron una dosis de lejía.
Qué lástima.
Cuando vuelvas, te quiero ver renacer.
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