Superar algo va mucho más allá de dejarlo ir, de dejar que ésa persona, ésa situación, quede atrás. Porque si algo te afecta, y te sigue afectando hasta después de un tiempo de que haya perdido la magia, entonces no es ésa persona/situación el problema. El problema es uno, que no puede despegarse de un manojo de sentimientos que aprisionan las acciones y pensamientos propios, sin dejarte avanzar.
Es como cuando un músculo se lesiona. Debe pasar un tiempo para poder volver a la normalidad, y según la profundidad de la herida, va a tomar más o menos tiempo. Pero en algún momento, con los cuidados y el reposo necesario, el músculo va a poder ejercitarse nuevamente, y de a poco tomar el estado de antes.
Si todos actuásemos con el resentimiento de un músculo agarrotado, el mundo no avanzaría. Uno no se arriesgaría por miedo a perder, y los triunfos quedarían condenados a ser victorias simples con tanta emoción como un vaso vacío.
Y eso no lo termino de entender. No hay cosa tan linda como la sensación de haber dejado algo atrás, porque eso significa que algo hiciste, algo aprendiste, y algo erraste. Algo quedó en la historia, y sirvió para que el futuro de uno sea más próspero. Algo te hizo madurar, tener más experiencia. Algo te hizo crecer.
Uno usa más tiempo del que le gustaría aprendiendo de sus errores, de sus fallos, pero si no los superásemos en el momento correcto, podrían volver en un futuro en forma de fantasmas del pasado, y al final, no sería más que una experiencia vacía, una verdadera perdida de tiempo.
-Volvió a recordar aquello que tan mal le hacía, y con una sonrisa borró esos recuerdos del sector 'Cosas por superar'.-
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