Yo soy de esas personas que prefieren ser positivas, porque creo que uno atrae las buenas vibras y sinceramente no me va eso de hacerme mala sangre por boludeces. Así empecé mi lunes, despertando a las 4:50am, después de haber dormido unas exquisitas 9 horas, lista para empezar la semana desde temprano con mucha energía y ganas de vivir. Pasé al baño, donde me encontré con la sorpresa de que se había cortado el agua (porque acá cuando llueve un poco las calles se inundan, la luz se va cuando oscurece y los suministros se agotan más rápido que coca-cola barata). Mi plan de bañarme y arrancar fresca se vio un poquito arruinado, así que proseguí con mi lista de tareas matutina, como para no perder el espíritu emprendedor de un lunes a las 5 de la madrugada. Después de una hora de acomodar cantidades inexplicables de ropa que se escondía debajo de mi cama y que vaya a saber dios quién puso ahí, escuché que el agua volvía y aproveché para bañarme en un toque. Me cambié, desayuné, y mi vieja me pasó un par de medias. Esas mismas medias, a la mitad de la mañana optaron por romperse en el dedito fuck you del pie izquierdo, casi como un insulto del destino.
Pero no cedí a la tentación, me seguí desenvolviendo con mi natural buena predisposición, y si bien el transcurso de la mañana fue aceptable, imagínensé cómo se tornó la tarde cuando desperté de una siesta de 40 minutos al susurro de 'los odio a todos'. Mis ganas de ir a educación física eran proporcionales a la cantidad de series que había visto durante el día, cosa que con el clima asqueroso no mejoró en nada. Si a eso le sumamos el hecho de ir al gimnasio con mala predisposición, para encontrarme y únicamente notar la presencia de la vieja malcogida que no soporta que yo tenga menos arrugas y celulitis, vamos a tener una ecuación muy poco satisfactoria. Al llegar a casa, la divina de mi vieja cocinó los ñoquis más ricos del universo, cosa que claramente me cayó para el orto por el hecho de que estoy en medio de una dieta determinantemente baja en carbohidratos. Obvio que rompí la dieta, necesito serotonina, qué te pasa.
En fin, así como soy de esas personas que prefieren ser positivas, soy de esas personas que creen en las pequeñas causalidades. Si las medias se rompieron, si el agua se había cortado, si el wifi no funcionaba, si mi pelo estaba asqueroso por la humedad, evidentemente mi lunes estaba predestinado a ser catastrófico. Por ahora, me voy a ir a dormir, que mañana tengo que despertarme más temprano, así encuentro un par de medias que me augure un martes productivo y buena onda.
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